Con Tempo de… Calaveritas de Azúcar.

Por: Óscar N. Sánchez Moreno.

Siempre apreciamos en las ofrendas del Día de Muertos a las tradicionales “Calaveritas de azúcar”, pero… ¿cómo llegaron a formar parte de nuestras tradiciones?  

La muerte, para los antiguos mesoamericanos era sólo la conclusión de una etapa de vida que se extendía a otro nivel, y hubo elementos de sus costumbres que se unificaron con los de la cultura española para realizar un sincretismo religioso. 

Altares como el tzompantli, el cual era una hilera de cráneos de quienes habían sido sacrificados en honor a los dioses y que ensartaban a través de perforaciones en los parietales, y la imagen del rostro del señor del inframundo y los muertos, Mictlantecuhtli, eran comunes en la vida de los antiguos mexicanos. 

A la llegada y conquista de los españoles, los rituales que iban en contra de los preceptos de la religión católica fueron prohibidos y en muchos casos, ante la resistencia de los pueblos indígenas por eliminarlos, se sustituyeron por otros. La coincidencia en fechas de la celebración de muertos de los antiguos pueblos mexicanos con el Día de los Fieles Difuntos de los españoles permitió estos cambios. Tal es el caso de las calaveritas de azúcar. 

Estos dulces cráneos son producto de una técnica traída por los españoles: el alfeñique, especie de caramelo o confitura con base en azúcar pura de caña hasta formar una pasta moldeable. La tradicional calaverita de azúcar se elabora con una mezcla de azúcar caliente con un poco de limón que se funde hasta formar una masa líquida, la cual se vacía en un molde para dar la forma de un cráneo. Después, con azúcar glass coloreada se agregan los detalles de forma artesanal, anillos en los ojos, espirales en la parte superior del cráneo y una sonrisa. Una de sus particularidades es llevar en la parte superior el nombre de la persona a la que está destinada, ya que es una forma de recordatorio de que lo único seguro que tiene el ser humano es la muerte y son también una forma de agasajar nuestro paladar y mantener una de las tradiciones más ricas de México. 

Pero… ¿qué tienen que ver las calaveritas con la música?, les platico, hace 6 años surgió Calacas Jazz Band como un proyecto en la Escuela de Música DIM, en la ciudad de México; en su presentación debut, justo en éstas fechas, no tenían nombre para el grupo y a alguien se le ocurrió “Calaveritas de Azúcar” y aunque éste nombre sólo se uso en esa ocasión, es buen pretexto para traerlos a colación y hablarles un poco de ésta banda, qué la verdad, cada vez están sonando mejor. 

Calacas Jazz Band es una extraordinaria banda de jóvenes jazzistas mexicanos, que ha ido marcando su presencia con una identidad ligada a un estilo de gran peso histórico, el dixieland, cuyo origen se remonta a las primeras décadas del siglo XX. Con una buena propuesta en el contexto actual del jazz, también comprenden géneros como el swing, el ragtime y el blues; con su estilo inspirado en las bandas de New Orleans, pero con un ambiente particularmente alegre, que logra que el público de hoy conozca y disfrute la música del siglo pasado e invariablemente se contagie con la frescura y ánimo que proyectan en cada una de sus presentaciones, es decir, se vive el dixieland ¡aquí y ahora¡ 

Su primer álbum “Gracias por cooperar” ha tenido una buena aceptación en el público y actualmente se esta cocinando su segundo disco. Entre sus conciertos recientes, tuvieron participación en el festival “En Octubre Jazz” que organiza Horizonte 107.9 FM del IMER, tocaron en la inauguración de la Mega Ofrenda en la UNAM y en las fiestas de Guadalajara. Desde aquí les mandamos un abrazo por su aniversario y esperamos pronto estar escuchando su nuevo material.

 

Como siempre, aquí en OliviaLuna.Mx los mantendremos informados; mientras tanto les dejamos el video, de la que sin duda es la pieza favorita del público que sigue a “Calacas”… All of me, aquí en su versión en español, lo que la hace aún más cercana… con ella nos despedimos y no se les olvide comerse una calaverita de azúcar. 

¡Hasta la próxima!