Lou Reed: Terciopelo Subterráneo

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Por: Cavalier L’Enfant

 

El corazón de San Francisco se agita en armonías que hablan de amor y paz, de flores y maravillosos paraísos que se elevan mediando el sueño de lo imposible, el nirvana, la meditación, los viajes, la música psicodélica, los light shows. Vientos, lluvia, horizontes reflejando el sol de vida, la conmoción de Los Ángeles. Más allá, hacia el punto neurálgico de una puerta abierta al Atlántico, Nueva York es el punto disímil que, es verdad, no tiene el encanto hippie de San Francisco, ni las flores, el amor o la libertad de Los Ángeles. Aquí destaca la majestuosidad de los grandes edificios que se incrustan en un cielo distinto. Es la llamada Urbe de Hierro, la Urbe Máquina, la Urbe Cosmopolita, un lugar donde sólo un grupo como Velvet Underground pudo haber germinado, impulsado, también es verdad, por la creatividad y la frivolidad del corazón de un loco llamado Andy Warhol.

Andy tiene un taller llamado, The Factory. Está ubicado en un piso de la calle 47, y en el confluye la Élite Inn de Nueva York. Es el centro y el eje de la sofisticación neoyorquina, punto de reunión de estrellas, artistas, modelos y cantantes, el lugar donde se encuentra el nuevo arte, ese que atrae a críticos y a intelectuales; es un lugar donde se juntan la ocurrencia y la vulgaridad humana, dicen las crónicas de 1968.

Musicalmente, Velvet Underground es la aportación de un genio loco al mundo del rock. Con su influencia, sus medios y su círculo de amistades, se convierten en la banda del lado furtivo y oscuro de la Gran Manzana. Entonces se decía que Lou Reed, su líder, tenía la misma descarnada fuerza creativa de Morrison, pero con menos corazón; pero eso es cuestión de enfoques. Lo cierto es que la sangre que fluía por las venas de Lou, tenía la suficiente adrenalina para crear un mundo de música extraña, de imágenes oscuras, otra verdad, pero fascinantes. Y también era cierto que a Reed le faltaban una cuantos años más para ser la gran figura del rock que finalmente llegó a ser, no de élite, pero figura al fin. Y sólo una mente de diletante talento como la de Lou Reed, fue capaz de escribir este clase de poemas:

Heroína, sé mi muerte.

Heroína, eres mi mujer y mi gran vida.

Porque una gran vía en mi vena

conduce a un centro en mi cabeza,

y entonces estoy mejor arriba y muerto.

Porque cuando el caballo empieza a fluir,

realmente ya no me importa

ninguno de los payasos de esta ciudad.

   La crudeza del texto, fue una suerte de himno para los muchos seguidores de Lou, que representaba un sentimiento muy personal, y que al mismo tiempo, se convertía en una descarnada provocación, una muestra negativa de lo que el rock era capaz de hacer, inculcar el uso de la droga a una generación, a su generación.

 

Mi medio mundo acabando con el otro medio,

ni todos los políticos haciendo ruidos insensatos,

ni todas las montañas de cadáveres amontonados.

Porque cuando el caballo empieza a fluir,

entonces realmente ya no me preocupa nada.

El principio

Su presencia cobijó las necesidades de un amplio grupo de seguidores, mezcla de fieles y marginados que no sabían como confrontar a su cotidiana realidad. Con Heroin, Reed fue la imagen del infierno real del rock, de la eterna duda y el clímax de una generación bastante peculiar.

En el lejano 1967, mientras The Beatles cantaban Strawberry Fields, la nación hippie glorificaba la virtud del amor por sobre los horrores de Vietnam. Jim Morrison latía como una llama inconmovible en el centro neurálgico de Los Ángeles, y Lou se inyectaba su heroína en sus venas y, al mismo tiempo, inyectaba su música a una audiencia en busca de comprensión y respuestas. Era el Verano del amor y la luz.

Lou había estudiado música contemporánea en Londres y regresó a los Estados Unidos becado para estudiar con el maestro Leonard Berstein. Fue en 1964 cuando conoce a John Cale, otro gran músico que procedía de la Gran Bretaña. Dos años mas tarde se unen a Maureen Tucker y a Sterling Morrison para formar a Velvet Underground. Y es entonces cuando Andy Warhol toma bajo su tutela al grupo y les introduce en una espectáculo sado-masoquista de sexo, látigo y terror llamado, Exploding Plastic Inevitable; con ese show el grupo realiza su primera gira. Cuando llega 1967, otra protegida de Warhol, Nico Päffgen (Colonia, Alemania) se une a Velvet con quien grabará el 1er LP, The Velvet Underground and Nico, que sitúa a la banda a la cabeza del movimiento rock de Nueva York. Pero hay que destacar, que alcanzar esa meta fue obra genuina de la calidad de Reed y sus canciones y no necesariamente por el respaldo de Andy como su protector.

La fama

Pero como en esta vida todo es movimiento y cambio, Nico deja al grupo para buscar el éxito en solitario. Después del 2º álbum, White light/White heat (1967), John Cale deja su lugar a Doug Yule. El liderazgo de Reed se hace sentir en su tercer trabajo, The Velvet Underground, editado en 1969, y para 1970, poco antes de ser editado su cuarto LP, y su trabajo mas popular, Loaded, Reed deja al grupo y se toma un tiempo de descanso para reaparecer en 1972 como la gran figura de la década de los años 70.

Epílogo

Lo demás es historia. Su fama no trascendería a esferas populares inmediatas, pero el germen de los Velvet, serían motivo suficiente de inspiración para otros grupos que pondrían sobre la palestra, la realidad subterránea de la música de la costa oeste.

Oh, cuando la heroína está en mi sangre.

Oh, y esa sangre está en mi cabeza.

Doy gracias a Dios por sentirme tan bien como muerto,

y gracias a tu Dios por no estar despierto,

y gracias a dios porque ya nada me importa,

y supongo que no sé.

Oh, y supongo que no sé.

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