El disco ¿olvidado? De Ely Guerra

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El disco ¿olvidado? de Ely Guerra

Por Rubén Marín (@elrucodel74)

Para algunas personas, basta con ver la portada de un disco para saber que algún día se va a convertir en un clásico, para mí, esa noción automática se fortaleció al escuchar –en la sala de mi amigo Mauricio Delgado, hace 18 años- los primeros acordes del track elegido para primer sencillo y abrir el disco que hoy es poco más que un sello en la vida y la carrera de Elizabeth Guerra Vázquez.

Con “Júrame”, Ely Guerra logró con la recreación de un bolero lo que sólo otra persona relacionada con el rock pudo hacer: llevarlo a otra dimensión creativa-emotiva. Esa otra persona es Luz Casal y lo hizo con ‘Piensa en mí’ de Agustín Lara. Mérito que la mismísima María Greever tendría que haber reconocido, de haberlo escuchado.

“Ely Guerra” grabado en 1994 y editado un año después por BMG constituyó un punto de partida para una joven cantante que ya había hecho algunas cosas con gente de enorme talento como Fratta (cómo olvidar ese “Ponerte a girar”) o José Fors (Cuca, Forseps, Duda Mata) y parte de un verdadero respiro en la escena rockera en México.

El disco fue producido por el gran músico, letrista, multiinstrumentista y arreglista español Teodomiro Cardalda Gestoso, mejor conocido como Teo Cardalda, pilar en los ochenta -junto a Germán Copinni- del grupo de culto Golpes Bajos; y fundador -al lado de su esposa María Monsonís- del famoso y excelso grupo vuelto dueto, Cómplices.

Cardalda tenía una época realmente gloriosa en Cómplices, con un aluvión de arte consecutivo, plasmado en cuatro discos que hoy ya son patrimonio de la música española como “La danza de la ciudad de 1990”, “Está llorando el sol” de 1991, “Preguntas y flores” de 1993 y “Básico” de 1994.

Justo en esa línea del tiempo es donde se ubica el primer material discográfico de Ely, cuya sucesión de tracks conforma un tour de forcé exquisito, tanto por la selección de repertorio y la construcción de todo un documento a base de esos grandes tracks, como por la producción de Teo Cardalda que se nota en cada nota de los arreglos –incluso se deja sentir en los coros de “Atada a tu piel”-, y obviamente por la calidad interpretativa de una Ely fresca, potente y emotiva que daba una muestra brillante y clara de lo que sería con el paso de los años, todo un clásico de la música mexicana contemporánea.

Ely se reveló como una gran cantautora firmando seis de los 11 temas, canciones tremendamente emotivas como “Con la mente al cielo”, compuesta con Joan Romagosa; sencillas y entrañables como “Quiero verte”; de fuerza y de una invitación deliciosa como “Atrévete” (que recuerda un poco a Greta y los Garbo, quizá por los arreglos); de un magnetismo ineludible como “Atada a tu piel”; de reflexión amatoria cuasi adolescente como “Es tu amor”; o de un patriotismo orgulloso como “La negra del son”.

El disco se complementa a la perfección con una canción del canario Pedro Guerra (entrañable versión de “Las gafas de Lennon”), dos temazos firmados por Juan Mari Montes y Cardalda (“A lo mejor” y “Para hacerme perdonar”), uno más por Teo, ahora con Carlos de Franco (“A mi manera”), y otro por el talentoso tándem de los mexicanos Aureo Baqueiro y Xavier López (“La frontera del ayer”).

Hay algunas incógnitas en mi mente acerca del por qué Ely no habla de este disco o muchos de sus fans, pero por hoy prefiero cejar en el empeño de despejarlas –ya habrá tiempo- y mejor elijo sumergirme de nuevo en el universo creativo de la hermosa Ely, en su ‘origen’, ese que marcó el inicio de su carrera como una de las mejores artistas, con mayúsculas, del escenario musical mexicano de las últimas tres décadas.

Mientras escribo esta última línea, le doy replay al álbum completo, vuelve a sonar “Júrame” y como aquella primera vez, se me vuelve a poner la piel de gallina.

* Ely Guerra se presenta este 6 y 7 de diciembre en la Sala Telefónica del Centro Cultural Roberto Cantoral de la Ciudad de México con su espectáculo “El Origen”.

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