La Nación Woodstock 

Por: Cavalier L’Enfant

    Los grandes festivales fueron uno de los fenómenos más representativos de los años 60, en particular, de 1969, e históricamente, momentos difícilmente superables pues constituyeron la consumación del Pop como género y carta de identidad para dar paso posteriormente a otras tendencias, a otros ritmos y otras cadencias. Y es importante destacar que de raíz no fueron un fenómeno fácilmente aceptados dado que el bando más purista de la sociedad norteamericana los consideraba como una suerte de regresión al tiempo de las cavernas, a lo más primitivo de la esencia humana, aunque en realidad, fueran bandera del amor y de la paz.

La cita

   Bajo el lema, Three Days of Peace and Music, los días 16, 17 y 18 de agosto de 1969, se celebró en WoodstockBethel, NY – el festival de festivales, el de mayor nostalgia y el de mayor recuerdo – aunque anteriormente ya se habían realizado otros importantes encuentros en Newport, Monterey, Hyde Park, Wight, etc. –, el de Woodstock Music and Arts Fair, con una audiencia estimada de medio millón de personas, constituyó la llamada Nación Woodstock, el símbolo máximo de la década de los 60 y bandera de una generación en busca de su propia identidad.

Mike Lang

En un ambiente adverso por lo incierto de la situación, miles de personas lograron convivir pacíficamente rodeados de música, caos y desastre. Las provisiones que se agotaron en un santiamén y las torrenciales lluvias que inundaron la zona, propiciaron que Bethel fuera declarada “zona de desastre”, y mientras el festival seguía su curso, desde varios helicópteros se lanzaba ropa y alimentos buscando paliar los efectos del desconcierto generalizado. Mike Lang, el joven promotor que nunca imaginó el efecto y las consecuencias de su sueño musical, declaraba: “…lo importante es que ha sucedido…”, sin considerar siquiera que los dos millones de dólares invertidos, serían irrecuperables.

Los mitos

  A lo largo de los tres días que duró el festival de festivales, el desfile de músicos y grupos participantes, es irrepetible: Richie Havens – recientemente fallecido – The Who, Joan Báez, Joe Cocker, Ten Years After, Country Joe and The Fish, Sha-Na-na, Crosby, Stills Nash and Young, John B. Sebastian – quien fuera vocalista de Lovin’ Spoonful, Sly and Family Stone, Jimi Hendrix, de memorable actuación y Santana, novel grupo que cuando se presentó con su clásico Soul sacrifice, no tenía compañía disquera que lo respaldara – de hecho después de Woodstock fue firmado por Clive Davis para Columbia Records –   sin embargo, fue tan memorable que hoy forma parte del documental que concentra lo mejor del magno concierto, 72 horas de música filmadas por 21cámaras concentrando un total de 80 horas de película.

El epílogo

Tres días después, medio millón de personas regresaron a sus lugares de origen con la sensación de haber formado parte de algo, de un suceso que difícilmente podía dimensionarse en su efecto más inmediato. Aun con el adiós acompañando la última nota musical, la realidad se hallaba ausente. Bajo el lema de paz y música, Woodstock se convertía en el canto más importante de una década. Con el tiempo se han escrito muchas canciones teniendo al festival como punto de partida: Woodstock de Joni Mitchel; con el mismo título, Matthews Southern Confort, hacía lo propio, y Mountain, que hizo un reconocimiento a Max Yasgur, el hombre que cedió los terrenos en los que este festival se llevó a cabo, con el tema, For Yasgur’s farm –. Max falleció el 9 de febrero de 1973 en Marathon, Florida; tenía 53 años.

El álbum triple, editado en 1970, alcanzó a su salida, más de 2 millones de copias, ubicándose durante 24 semanas en el Top-10 de los discos más vendidos en todo el mundo. La cinta, que recoge los momentos más memorables de los tres días de música, dirigida por Michael Wadleigh, y teniendo a Martin Scorsese, entre otros, como asistente, contiene miles de imágenes del magno evento, desde la construcción del escenario, hasta los planos finales, cuando la multitud regresaba a sus hogares habiendo dejado tras de sí, una lección de humildad y el recuerdo de un festival de música que cambió la faz del mundo entero.

 

Los honorarios

Dejando de lado la dimensión del valor del dinero, porque a muchos años de distancia parecen cantidades gigantescas o ínfimas, lo que algunos artistas cobraron son las siguientes: Richie Havens, 6000; John B. Sebastian, 1000; Joan Baez, 10,000; Ravi Shankar, 4,500; Santana, 750; Janis Joplin, 7,500; The Who, 12,500; Jimi Hendrix, 18,000; Sha-Na-Na, 700, entre otros. Este es el resultado, a vuelo de pájaro, del evento que hasta el día de hoy tiene proporciones míticas.

 

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